viernes, 23 de enero de 2009

Ni tú, ni yo, nada, ninguno, jamás.

¿Quién me puede decir que no es cierto?, ni siquiera tú. Cualquiera lo puede intentar, el tiempo que se va acumulando, ese que cuando se junta cambia de nombre, que pasa a ser historia y que cuando llega a ser demasiado pierde esencia y comienza a ser aburrimiento; también lo ha intentado el azar, que de manera divertida nos hace ver cosas que solo existen para nosotros; por ahí ha pasado también nuestro empeño en concretar los sueños en realidad, sin saber que la materialidad es el sueño que de verdad perseguimos.

Ni tú, ni yo, nada, ninguno, jamás.

Después de que tus labios me hablan en silencio, que con un roce dicen eternidad, nadie puede negarlo.

1 comentario:

Elba Irene Vega Fregoso. dijo...

Ah!...hubo una parte que no sé que decía pero me gustó cómo...me quedaron las palabras...con eco...^-^. Éso digo yo que es algo bien escrito.

Y con respecto al comentario...

Je...ne, las zanahorias no somos tan malas. Y tampoco intentó robarles las palabras, ¡los vegetales tenemos derecho a la voz y al voto! Jeje...

^-^

Saludos.