miércoles, 28 de enero de 2009

Handlebars - Taquirou

Puedes conocerlo bajo diversos apelativos, algunos le decimos simplemente “morro”, aunque creo que la mejor definición de él esta en el apodo que le ha puesto su cómplice de sueños: “taquirou”.

Muchas cosas se pueden decir de él, te podría contar un millón de aventuras, no sería nada aburrido abundar sobre sus características, incluso las cosas en apariencia más simples de su cotidianidad podrían resultarte de gran interés, por ejemplo te fascinaría saber que le cuesta trabajo abuuuuuuuchear a las personas, al menos a través de métodos electrónicos, y no porque sea portador de un pudoroso respeto por los demás, simplemente ha perdido la letra “u” del teclado de su computador, lo que le trae algunas ventajas en su vida cotidiana, por ejemplo ha dejado de tener tantas peleas, ya que cuando se pone a discutir por vía electrónica nadie logra entender sus frases, ya que no se pueden leer, quedando con cosas más o menos así: por q e t s c leras vas son m y j gosas.

Podría abundar en tantas cosas de él, al menos esa era mi idea al empezar estas líneas, sin embargo creo que no podré, ya que por más que me empeño en iniciar algún párrafo que te pueda ilustrar de mejor manera quien es “taquirou”, no puedo dejar de pensar en solo una de sus características, una que siempre me ha intrigado, quería contarte de su azotea, o de su ventanal, pero no puede, porque sin querer, de manera rutinaria me asome a la calle y lo vi manejando la bici de frijolito, si esa que es rosa con blanco y que incluso creo que tiene unas florecitas estilo hawaiano.

Aquí en este párrafo quería decirte como es que en medio de cualquier fiesta se pone a mesclar videos de la red, de manera que hace que todos bailen, haciendo que su vecina del departamento de abajo sueñe con una juventud que quisiera retomar para subir y pegar de brinquitos, pero no, no puedo abundar en eso, porque lo estaba viendo bailar, y sin pensarlo, de manera muy circunstancial, me doy cuenta de que baila igualito a como anda en bicicleta, mueve lo piesillos lentamente, con las manos caídas, así despacio, muy “acá”.

No quiero abundar, porque insisto, todo me lleva a su curiosa habilidad de andar en bici; sin embargo aquí es donde tengo que hacer un pequeño alto, porque estarás pensando ¿que tiene de extraordinario andar en bici?, pues supongo que en una ciudad como en la que vivimos, con los miles y miles de autos con que contamos resulta muy complicado, lo que ya es meritorio; pero eso no es lo que lo hace extraordinaria, lo que lo hace muy raro es que cada vez que lo veo andar en bicicleta lo hace sin utilizar el manubrio, en verdad, nunca lo he visto que ponga las manos en la bici, siempre va así, como si fuera la cosa mas sencilla del mundo, incluso las vueltas las da sin siquiera inmutare, con mucho estilo, pero sin manos.

Varias veces le he preguntado si tiene algún significado o si existe alguna razón para que nunca use las manos, el simplemente empieza a cantar Handlebars de los Flobots, se monta en la bici, no toca el manubrio y se va pedaleando.

lunes, 26 de enero de 2009

Corrección

Nunca dejas de sorprenderme, tú lo puedes todo, para bien y para mal. Me sorprendes corrigiendo lo dicho, tú puedes, solo tú, la negación también es una de tus características.

viernes, 23 de enero de 2009

Ni tú, ni yo, nada, ninguno, jamás.

¿Quién me puede decir que no es cierto?, ni siquiera tú. Cualquiera lo puede intentar, el tiempo que se va acumulando, ese que cuando se junta cambia de nombre, que pasa a ser historia y que cuando llega a ser demasiado pierde esencia y comienza a ser aburrimiento; también lo ha intentado el azar, que de manera divertida nos hace ver cosas que solo existen para nosotros; por ahí ha pasado también nuestro empeño en concretar los sueños en realidad, sin saber que la materialidad es el sueño que de verdad perseguimos.

Ni tú, ni yo, nada, ninguno, jamás.

Después de que tus labios me hablan en silencio, que con un roce dicen eternidad, nadie puede negarlo.

miércoles, 21 de enero de 2009

Labastida dice: me dijo mariquita, poco hombre...

"Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer"
Antonio Machado
"Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo"
Robert Browning
"El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón"
Henry F. Amiel
"Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo"
Sófocles
"Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender"
Charles Dickens
"Cualquier hombre puede llegar a ser feliz con una mujer, con tal de que no la ame"
Oscar Wilde
"Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser"
Goethe
"El hombre feliz es más raro que un cuervo blanco"
Juvenal

lunes, 19 de enero de 2009

Supongo que estoy despertando

Supongo que estoy despertando, no puedo estar seguro, se que no estoy soñando, la claridad de la vigilia es absoluta; lo extraño es que mi cuerpo no esta tan seguro de eso; mis piernas, las manos, todo sigue inmóvil, en la misma posición, los únicos que hacen un esfuerzo por cambiar de condición son mis ojos, los cuales hacen tenues esfuerzos sin muchas posibilidades de éxito, por más que lo intentan no logran separar los parpados, incluso pareciera que algún pegamento viscosos mantuviera firmemente su proximidad.

En esta condición resulta muy complicado el tomar decisiones; ¿izquierda o derecha?, ¿Cuál de las manos podría ser la más adecuada para auxiliar a los parpados en su lucha por separarse?; un buen elemento para corroborar el estado incierto en que me encuentro es que no he reparado en que mi brazo izquierdo se ve imposibilitado para moverse, esta atrapado debajo del resto de mi existencia corporal, la cual sin duda será un rival mucho más complicado que los parpados.

¿Si estuviera dormido? Resultaría tan divertido el imaginar a mi mano derecha como un abogado que intenta hacer más sencilla la separación de los parpados, la imagino como un litigante que busca resolver rápidamente un divorcio, con el único afán de acabar pronto el trabajo y dedicarse a alguna labor más preciada por él, eso me hace reír; y no es que tenga un humor tan malo, supongo que las neuronas también se han vuelto lentas a esta hora de la mañana.

Sigo imaginando a mi mano, con mucha soberbia, producto de contar con un papel que ella misma llama “Titulo”, el cual tiene unos dibujos graciosos y frases sin sentido, pero que mucho le hacen aumentar su orgullo, sobre todo esa que dice: Licenciado en Derecho; tienes que admitir que es gracioso, cuando menos tienes que intentar pensar esto la próxima vez que estés peleando por despertar, creo que solo así podrías entender la gracia de esa idea.

Lo que si no puedo negar es que mi mano es tan tonta como cualquier abogado, no entiende los motivos de los parpados para mantenerse unidos a pesar de que halla llegado la hora de separarse, no entiende que hay una historia, mil causas, un gran sinrazón fundada en un millar de razones, no lo entiende ni lo entenderá porque no le interesa, ella solo cumple un orden que debe ser ejecutado; sin saber que aun cuando logre su objetivo hay mucho más que una simple separación.

Se que esto suena aburrido, lo es, y creo que no podrá dejar de serlo, pero lo que no se puede postergar es que te cuente eso que tú y todos conocen, esa verdad absoluta, que por más que nos empeñemos en negarlo no deja de ser cierta: la cosas nunca permanecen inmutables, son siempre inseguras y terminamos convirtiéndonos en algo jamás imaginado. Mi mano que hasta ahora pareciera condenada a ser agorera del despertar, en solo un trayecto, tan corto que resulta insignificante, cambia por completo de situación, se convierte en un recuerdo que llega por la nariz, que no logra su objetivo de alejar.

Esa mano que jugaba un papel sombrío, ahora es portadora de algo que ya ha sucedido, lo hace sin saber que es portadora de luminosidad, si querer ha dado motivos para que los ojos permanezcan más cerrados que nunca, hace que un recuerdo se convierta en realidad, permite que los parpados se aprieten con el fin de que escape esa sensación que inunda todo el cuerpo, que revive todo lo que la noche anterior sucedió.

Huele a ella, a esa esencia irrepetible, tiene esa mano la inconfundible marca de una noche que parecía no tener final, donde la eternidad se concentra en un segundo que llega sin anunciarse y que nunca se va. Con ese olor a lo que algunos pudieran considerar pecado, pero que inequívocamente es pureza; donde la vida se expresa en su totalidad.

Así la mano que daría el tiro de gracia al sueño, que traería a la vigilia a todo mi cuerpo, se ha convertido en el vehículo que evita que el cuerpo se mueva, que obliga a que cada parte del todo se esfuerce en no moverse para que la sensación que ella produce no desaparezca.

Tengo una duda, ¿tú sabes que es lo que hago al quedarme así?, ¿no se si estoy aferrándome a mantenerme dormido?, ¿si sueño despierto?, ¿si me he despertado o sigo dormido? La única certeza es que por el olor de mi mano te recuperó, que no se ha terminado la noche, que no estas dormida en tu cama, que sigues a mi lado intentando estar más cerca de lo que la física permite, y que esto seguirá mientras mantenga mis ojos cerrados.

miércoles, 14 de enero de 2009

¿Solo eso tienen?

Solo unos segundos son lo que contiene este texto, tan cortos como la mirada que ella le otorgo; estaba por completo llena de amor, sin embargo sus palabras estaban colmadas de soledad como siempre. En ese instante supieron que seguían siendo ellos, el amor y la distancia eran aun su distintivo, sin saber por cuanto tiempo, tal vez todo seria tan corto como estas palabras, o por el contrario este solo es un incidente mínimo y tienen el tiempo a su disposición, ¿cómo saberlo?.

viernes, 9 de enero de 2009

Eres de neon

¿Cómo llego ahí? No lo sabe, no quiere pensar en eso, solo entiende que nuca deseo ese destino, no lo hizo porque no lo conocía, incluso ni su imaginación habría alguna vez ideado lugar semejante, simplemente llego.

La luz de neón lo cegó, nunca pensó que un montón de lámparas apiladas en los más diversos puntos de un bodegón pudieran resultar más potentes que el mismo sol. En el techo, a lo largo de las paredes, en unas cajas grandes que emiten mil colores brillantes, en todas las posiciones y todas apuntan directo a él.

Su mente ya no trabajaba muy bien, por lo mismo cuando la luz neón llego a ella a través de sus ojos fue la nota que certificaba la clausura de la posibilidad de pensamiento, la capacidad de reflexionar era algo que ya no podía hacer, el sencillo procesador de su teléfono celular era lo más cercano a la inteligencia que había alrededor de él.

No era el único bajo esa condición, algunos ancianos, muchas mujeres, y una breve pero sustanciosa fauna diletante estaban es su misma circunstancia; el origen de su inactividad cerebral puede que fuera diversa, los ancianos seguramente eran afectados por Alzheimer o alguna rara enfermedad degenerativa producida por el exceso de comida enlatada; la falta de sexo o tal vez enfrentaban una simple renuncia cerebral por aburrimiento; las mujeres que están ahí puede que no tengan muerte cerebral pero la fingen, finalmente a nadie le gusta pensar en su situación, cuando la misma está marcada por la soledad que produce el abandono; tener la cartera llena de tarjetas de crédito ilimitado no sirve cuando quien las paga tiene la atención puesta en alguien más; el resto de descerebrados, cada uno, tiene su propio motivo, diferente, para enfrentar esa condición.
Él esta tan aburrido, tan solo y con tantos motivos como todos los diletantes que comparten su suerte. Tiene su cerebro descendiendo en espiral, parece un camión urbano sin frenos cayendo a toda velocidad por una gran pendiente; su cuerpo añora la caricia de alguien a quien no recuerda pero intuye, de la cual solo sabe que no esta ahí; lo único que sigue constante es la luz de neón, el ruido que hacen las maquinas expendedoras de nada, el cual se suma al lamento que emiten sus compañeros de ocasión, el cual podría se confundido por un murmullo, incluso si se fija la atención en ese susurro se puedo uno confundir y no identificar que va cargado de dolor, de soledad, de un angustia que fue ocupando el lugar de la existencia.

Tiene una tarjeta como todos, mueve su mano siguiendo las instrucciones que alguien o algo debió darle en algún momento, las cuales no conoce ni comprende, pero ejecuta a la perfección; un samurai le dice que ha ganado dos puntos, un panda le roba 27 bonos, por no alinear cinco caballos es que debe volver a apretar un botón gigantesco; no debe apartar la vista de la pantalla, si lo intenta recibirá una descarga de neón, solo le queda aceptar que los caballeros están en su contra, que una torera imposible le va dejando inservible la tarjeta; mientras alguien, seguramente alguno de sus compañeros que ya no recibió financiamiento desde la realidad, se dedica a servirle breves bocadillos de aliento, para que no desfallezca y siga consumiendo sus dotaciones bondadosas de electricidad traducida en nulidad.
Ahora te estas preguntando: ¿Por qué no escapa?; tan mal narrador he sido, no he logrado explicarte que las ideas se han ido de su cuerpo, que por siempre será una víctima del neón, que mientras ella pague las tarjetas él seguirá perdido, podrá mantenerse ahí, esperándonos, esperándote, a que la soledad te haga disfrutar de la nada.

Una maravilla de texto

El buen taquirou, me enseño un reportaje sobre una obra de teatro, el cual contenía una frase que nos maravillo a los dos, se las comparto:

"Te daré la paliza de tu vida"
Una versión radical de 'Otelo' denuncia en el teatro la violencia machista

"Desdémona, crees que soy frágil y voy a pegarte un tiro. Pero primero te daré la paliza de tu vida. Te reventaré la cara a golpes, te sacaré un ojo, te patearé el estómago, y si me duelen los nudillos de tanto machacarte la cabeza, me quitaré el cinturón y te daré cien latigazos, hasta que tus huesos revienten la hebilla".

Una maravilla, no puedo decir más, mucha fuerza, mucho todo.