miércoles, 28 de octubre de 2009
miércoles, 30 de septiembre de 2009
El tiempo determina las cosas
El tiempo determina todas las cosas martes, 8 de septiembre de 2009
Tercer crónica

CRÓNICA DE LA PÁGINA GRIS
Una oficina de gobierno, un constante devenir de personas que malencaradas reclaman un mal servicio, otro grupo está del lado contrario de la ventanilla, a ellos los llaman servidores públicos, los cuales no están de mal humor, simplemente reflejan en sus caras el hastío de escuchar y hacer una y mil veces lo mismo, siempre las mismas acciones, las mismas quejas, las mismas groserías.
Todos tienen su justificación, unos simplemente hacen lo que pueden, otros pagan sus impuestos, y al final todos terminan odiando a todos, nadie tiene lo que quiere y deben soportarse al menos por unos momentos, por una mañana o tal vez algunos días, después se separan, hasta nuevo aviso, hasta que algo vuelva a fallar y tengan que afrontar un nuevo duelo.
Esta situación no tendría nada de extraordinario, todos lo hemos vivido, la mayoría de un lado, algunos cuantos de los dos, pero sin importar la experiencia en tramites burocráticos que hallamos obtenido, todos estamos en condición de asegurar que siempre es lo mismo, que nunca hay una diferencia.
La anterior afirmación es casi cierta, y digo casi porque solo una gran suerte, una extraña conjunción astral o un misterio sin resolver podrían dejarnos ver que no todo es igual, y digo que es muy extraño, porque el primer síntoma que genera la burocratitis aguda es que disminuye de manera muy grave, la capacidad para distinguir las diferencias.
Solo bastaría que cualquier día asistiéramos a una oficina de gobierno, sin la necesidad de hacer algún tramite, para darnos cuentas de que no solo hay secretarias gordas y con un humor pésimo, no es concurso de belleza pero sin los ojos del ciudadano mal atendido seguro podríamos encontrar mayores virtudes estéticas, o tal vez podríamos darnos cuenta de que no todos los tipos son groseros e inútiles, que incluso alguno hasta amable es; pero insisto, lo mejor de todo es que podríamos darnos cuenta de los pequeños detalles.
Si fuéramos los elegidos para no ver todo en las oficinas de gobierno en escala de grises, podríamos ver como hay diferentes motivos para que cada persona actúe de una manera extraña, por ejemplo, podríamos darnos cuenta de que en uno de los escritorios esta un tipo de aproximadamente 35 años que mira detenidamente a las personas, que intenta extraerles con la mirada algo, algún tema, algún rasgo, algo que los haga diferentes, lo hace con demasiada decisión, casi desesperado, lo hace durante largos momentos, y de repente como producto de una gran explosión de energía se sumerge en la pantalla de una computadora portátil y mueve de manera frenética sus dedos sobre el teclado.
Esto podría hacernos pensar que es una excepción en el diario juego de la nada, que hace su trabajo con una dedicación absoluta, pero no, eso tampoco es cierto, simplemente sufre porque es lunes, faltan unos horas para que tenga que asistir a un taller de crónica al cual se ha inscrito por todas las razones del mundo y por ningún motivo en particular, sufre porque frente a si tiene una hoja en blanco a la cual ha querido derrotar desde el martes pasado, y así durante cada día de la semana.
Lo ha intentado todo, hacer una crónica que pudiera leerse con ese tono pausado, de abuelo afectado de la memoria, de esas que tanto escribieron los santones literarios de nuestro país en el siglo pasado, también ha tratado de hacer un texto que fuera desenfrenado, al estilo de los escritores posmodernos, que escupen palabras cual si fueran producto de un consumo desbordado de anfetaminas, pero no, nada sale.
Si nuestros ojos no fueran los de un ciudadano que se indigna porque en el gobierno nadie hace lo que debe y al salir de quejarse ira corriendo a dar unas monedas a un corrupto porque ha dejado su auto estacionado en doble fila, podríamos darnos cuenta de que este “burócrata” ha intentado todo, cambiar de lugar, escribir a mano, hacerlo por la mañana, en la madrugada, y nada, la pagina sigue en blanco.
Quisiera que estuvieran aquí, que pudieran verlo, como atiende a una persona, luego regresa a su texto inexistente, después redacta un oficio, contesta un memorando, explica que en esta oficina no se pude resolver el problema que plantea un ciudadano, se topa con su pagina en blanco, mira el reloj, se pregunta como van sus compañeros del taller, escribe dos palabras que de inmediato borra, al final nada, nada hay en la pagina.
Son las cuatro de la tarde, el recuento del día es el mismo que se suma a una eternidad de histeria ciudadana, es la hora de partir hacia el taller, de estar listo para presentar una visión colorida en un texto que por partes iguales contenga narración y descripción, pero no, eso no será posible, el texto no ha llegado, el único cambio que se ha dado es que la pagina ha perdido su color original, ahora es de un gris absoluto, al menos ahora puede ostentarse como una pagina burocrática.
martes, 25 de agosto de 2009
Primer dia, primer crónica
En medio de varios desconocidos que me miran de una manera idéntica a como yo los miro, me descubro participe de una reunión que se da por un motivo que puede ser altamente peligroso, incluso hasta subversivo o que por el contrario puede degenerar en una inagotable fuente de bostezos.
Hemos dicho nuestros nombres, ocupaciones y motivos; afortunadamente tenemos nuestras primeras coincidencias: estamos todos con ganas de algo y dudas de mucho. Una tercera coincidencia que creo percibir es que tenemos de alguna manera extraña, una gran confianza en David que dirige esta reunión, eso sumado a que seguramente cuando veníamos esperábamos encontrarnos con un grupo de personas que de tan distintos a nosotros nos pudiera igualar en la diferencia, al menos así lo parecemos a primera vista.
Siendo cada uno de nosotros el otro del resto del grupo, nos reconocemos en nuestras ganas y preocupación por las letras, así que por sugerencia de David nos movemos hacia la calle, a tratar de convocar a un texto sobre lo que podamos ver en una calle que seguramente mucho hemos caminado, pensado o vivido y que ahora es el motivo para tratar de generar un nuestra primera impresión ante los otros.
Me he sentado sin poder ver demasiado a la avenida Chapultepec y sus personas, no he podido concentrarme en los chicos que quieren adherir adeptos al credo que santifica los derechos humanos, no me resultan atractivos quienes han comprado un libro o toman un café o tienen un concilio amoroso en el camellón, y todo porque la secta de la crónica se ha apoderado de una cuadra de la avenida queriendo robarle a la realidad un pequeño trozo de trascendencia.
Los paseantes ordinarios de esta calle deben darse cuenta de manera inmediata que algo raro pasa en esta, su avenida, ya que cual epidemia de influenza han brotado de manera sorpresiva en un espacio perfectamente definido un grupo de personas que mira decididamente y de inmediato intentan capturar en sus libretas lo que han visto, y lo hacen con tal convicción que debe ser algo tan importante que les haga robarle un tiempo de su día para dedicarse a estar en esa tan extraña actividad.
Tengo que reconocer que porque forma parte de ellos es que puedo saber que hacen, aunque en mi preferencia estaría el situarme del lado de los paseantes, para verlos e imaginar historias absurdas sobre su motivación para en medio de la vida ponerse a escribirla a contarla y no a vivirla.
lunes, 3 de agosto de 2009
Misterio
miércoles, 3 de junio de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
Escenas de aburrimiento
1. No pasa nada, ni el tiempo, así la inspiración no puede llegar, no me refiero a eso que permite crear las grandes obas de arte, eso que genera las ideas que repetirán todos de manera descontextualizada; no, me refiero a la inspiración que nos permite movernos, hacer cualquier cosa cotidiana, esa de la que nunca hablamos y solo en ocasiones percibimos como necesaria. Sin tiempo, sin ideas, si nada, solo por accidente levanto mi cabeza y por lo tanto la mirada cambia de lugar, sin quererlo me pongo a mirar el cielo y por repetición, como autómata se me escurre una frase, que de tan vista me resulta familiar; mientras muevo mis manos en la misma dirección que la mirada digo para que nadie y todos me escuchen: ¡dios mío! ¿Qué he hecho para merecer esto? Por dentro me rio, mucho, resulta muy novedoso el hablarle a alguien que no conozco, que no intuyo, del cual todos hablan y esperan algo, yo simplemente agradezco que esa palabra me haga reír, creo que el tiempo pasó, al menos un instante fue. 2. Estamos de nuevo en una mesa, una de esas donde hemos pasado los años, muchos riéndonos, otros cuantos disfrutando del recuerdo de las risas, y los últimos sin saber donde se quedo ese tiempo y sin poder recordar como éramos. Ahora estamos en silencio, ni siquiera nos miramos, ya ni siquiera sabemos que hay en la taza del otro, que importa, no hay diferencia, un líquido no podrá hacer nada por nosotros. Lo único que hay en esa mesa es el principio del eterno silencio. “Ahora nosotros somos la nada”, esa es la frase que se completa en mi cabeza y que no se como articular en mi boca, cuando sin saber de donde, en una trayectoria por completo vertical cae entre nosotros un zapato, un tenis negro, de esos que usan quienes saben huir del ahora montados en una tabla; al estrellarse en la mesa hace volar los vasos, el liquido que tomabas o fingías tomar ha volado hasta depositarse en todo tu pecho, ahora se que es café turco, ese que tanto te gusta y ante el cual reías hace muchos años; en mi cabeza se ha apostado un masa fría de color obscuro el cual también reconoces, al ver esos líquidos nos reímos de nuevo sobre una mesa.
3. Hoy estoy cansado de las personas, y no porque hable con muchas, por el contrario, las veo, pasan a mi lado, chocan con mis hombros, tocan mis manos cuando les entrego uno más de los papeles que hacemos circular, pasan su mirada por mi sin mirarme tal como lo hacen con todos los demás, incluso mi cuerpo puede sentir el sudor y la respiración de otros cuando viajamos hacia ningún lado. Así que las toco, huelo, veo, escucho, pero para ninguna resulto significativo, para todos soy uno más. Esto no tiene nada de raro, se que me pasa lo mismo que a cualquiera, se que es un días más en cualquier ciudad, pero si puede haber una diferencia, la cual vengo haciendo desde la mañana y ahora la hare contigo, dejare de escribir, caminare hacia ti que estas cómodamente sentado, me voy a parar a tu lado y en un instante sin que lo esperes simplemente me dejare caer sobre de ti, como un árbol que es derribado en un bosque, como un edificio dinamitado; se que ese simple gesto me hará significativo para ti.
jueves, 23 de abril de 2009
Instrucciones para un conjuro
Cuando termines de pensar en eso, después de que respires tres veces de manera profunda, cierra los ojos una vez más, pero fuerte, muy fuerte, ya no te preocupes, estarás donde siempre has deseado.
jueves, 19 de marzo de 2009
D. Style tiene dudas
D. Style tiene dudas, supongo que mas de las que conozco y evidentemente más de las que puedo responder. Afortunadamente este no es el caso.
Ahora tengo que permitirme un dislate, tengo que hace runa confesión: las instrucciones no me gusta, es más, las aborrezco, las detesto, soy de esos a quienes les resulta más fácil dar un resultado de una operación aritmética sin seguir un procedimiento, la única excepción a esta circunstancia es cuando esas instrucciones se refieren a un proceso donde si son ejecutadas con precisión el resultado sea magia, entonces si me gusta seguir el procedimiento, ese es en definitiva el sentido de todas las instrucciones que doy, recomiendo o simplemente enumero.
Eso es lo que me resulta extraño, no entiendo como D. Style puede tener dudas, si para todos es evidente que precisamente su style es el de hacer magia, el de hacer posible lo imposible, transformar lo inaudito en diversión y por lo tanto en felicidad.
Pero esto no es tan grave, solo tengo que dejar en claro una instrucción, es más no hay nada que aclarar, simplemente decir que el punto cuarto de las instrucciones para transformar una noche en tres días no necesita explicación, simplemente sucederá.
La única instrucción o recomendación que puedo hacer es que D. Style siga compartiendo precisamente su style.
martes, 17 de marzo de 2009
Instrucciones para convertir una noche en tres días

¿Quién eres?
Son demasiadas certezas inciertas, porque finalmente tienes claro que esa no es tu vida a pesar de que te recuerdes viviéndola, lo cual se complica si enfrentas el problema que representa el que no tengas otra alternativa, porque si bien sabes que esa no es la tuya, no tiene la menor idea de cual si lo es.
No eres ese niño sobreprotegido que siempre obtuvo lo que quiso, entonces ¿cual fuiste?, ¿tal vez algún espectador?, o acaso serás el creador de las historias que de tanto escribirlas te has quedado instalado en una de tus creaciones; pero si no eres un autor aprisionado en uno de sus personajes porque recuerdas perfectamente las sensaciones que producían los domingos en ese adolescente que detestaba la escuela y que sufría intensamente ante la angustia de la masa de carne que compartía un aula con el cada lunes en medio del mayor de los aburrimientos.

miércoles, 11 de marzo de 2009
Sábado 7 de marzo en el departamento mágico
Ahora tengo un momento de lucidez, ahora puedo recordar que entre nosotros había un traidor, alguien que se negaba a compartir su parte de tiempo, que solo quería correr, ¿Dónde esta?, no es cierto, no eres tu, no puede ser que seas el que emite la música, el que hace que todos queramos bailar, el que convierte en música el movimiento de sus manos, el que puede tomar un ratón y deslizarlo tan hábilmente de manera que nosotros vallamos hacia donde apunta, y después regresemos rápidamente al ritmo de un simple dedo.
Pero aun con nosotros falta alguien, se que aquí esta pero no la veo, puedo escucharla como ruge, como mueve los pies para lograr contener la existencia, como se desliza entre paredes que lo son gracias a que pequeños cuadros se agolpan para lograr algo mucho mas grande, un cuarto, un espacio de una casa, de un departamento, se que esta ahí lo cual es lejos y cerca al mismo tiempo, porque no se ve, pero se escucha, además sin hablar nos dice que tiene la felicidad que buscaba cuando desde un día antes anunciaba que el tiempo esperado había llegado, y ruge porque quiere mantener dentro de ella tanta felicidad que no quiere dejar ir, y lucha porque muere por regresar al lado de nosotros, en especial del emisor de la música.
Sin poder concentrarme sé todo esto, sé como estamos, como llegamos hasta aquí, a pesar de las ilusiones que pasan por delante de la ventana del departamento, se muy bien que aquí están personas que son yo, y se que no quiero irme, se que quiero quedarme, así sin que nada cambie.
martes, 24 de febrero de 2009
Rencor
lunes, 23 de febrero de 2009
Se solicita su colaboración...
¿En que estábamos?, ah, si ya recuerdo, disculpen, siempre en lunes se complican las letras; estábamos solicitando su colaboración para encontrar a un joven extraviado, la ultima vez que se supo de él estaba en camino a una minera a 50 kilómetros de la ciudad de Hermosillo, se dirigía a realizar algún trabajo de auditoria cuando por accidente se quedo varado en medio del desierto.
El incidente verdadero es que viajaba a la mina con un grupo de alienígenas que siempre usan camisas blancas de manga corta con corbatas negras y con una bolsa en el lado izquierdo del pecho donde cargan una calculadora y varias plumas, los cuales se denominan entre ellos como contadores; todo transcurría de manera ordinaria, cuando al “mai” le broto de la boca una pregunta que ni siquiera pensó por un instante, simplemente dijo: ¿Qué, cabrones, ustedes creen que aquí se pueda conseguir peyote?, motivo suficiente para que esos tipos que tienen tan aséptica la camisa como la moral lo expulsaron de la camioneta en pleno movimiento.

jueves, 19 de febrero de 2009
Inspiración reconstruida

miércoles, 28 de enero de 2009
Handlebars - Taquirou
Muchas cosas se pueden decir de él, te podría contar un millón de aventuras, no sería nada aburrido abundar sobre sus características, incluso las cosas en apariencia más simples de su cotidianidad podrían resultarte de gran interés, por ejemplo te fascinaría saber que le cuesta trabajo abuuuuuuuchear a las personas, al menos a través de métodos electrónicos, y no porque sea portador de un pudoroso respeto por los demás, simplemente ha perdido la letra “u” del teclado de su computador, lo que le trae algunas ventajas en su vida cotidiana, por ejemplo ha dejado de tener tantas peleas, ya que cuando se pone a discutir por vía electrónica nadie logra entender sus frases, ya que no se pueden leer, quedando con cosas más o menos así: por q e t s c leras vas son m y j gosas.

lunes, 26 de enero de 2009
Corrección

viernes, 23 de enero de 2009
Ni tú, ni yo, nada, ninguno, jamás.
Ni tú, ni yo, nada, ninguno, jamás.

miércoles, 21 de enero de 2009
Labastida dice: me dijo mariquita, poco hombre...
lunes, 19 de enero de 2009
Supongo que estoy despertando
En esta condición resulta muy complicado el tomar decisiones; ¿izquierda o derecha?, ¿Cuál de las manos podría ser la más adecuada para auxiliar a los parpados en su lucha por separarse?; un buen elemento para corroborar el estado incierto en que me encuentro es que no he reparado en que mi brazo izquierdo se ve imposibilitado para moverse, esta atrapado debajo del resto de mi existencia corporal, la cual sin duda será un rival mucho más complicado que los parpados.

miércoles, 14 de enero de 2009
¿Solo eso tienen?

viernes, 9 de enero de 2009
Eres de neon
La luz de neón lo cegó, nunca pensó que un montón de lámparas apiladas en los más diversos puntos de un bodegón pudieran resultar más potentes que el mismo sol. En el techo, a lo largo de las paredes, en unas cajas grandes que emiten mil colores brillantes, en todas las posiciones y todas apuntan directo a él.
Su mente ya no trabajaba muy bien, por lo mismo cuando la luz neón llego a ella a través de sus ojos fue la nota que certificaba la clausura de la posibilidad de pensamiento, la capacidad de reflexionar era algo que ya no podía hacer, el sencillo procesador de su teléfono celular era lo más cercano a la inteligencia que había alrededor de él.
No era el único bajo esa condición, algunos ancianos, muchas mujeres, y una breve pero sustanciosa fauna diletante estaban es su misma circunstancia; el origen de su inactividad cerebral puede que fuera diversa, los ancianos seguramente eran afectados por Alzheimer o alguna rara enfermedad degenerativa producida por el exceso de comida enlatada; la falta de sexo o tal vez enfrentaban una simple renuncia cerebral por aburrimiento; las mujeres que están ahí puede que no tengan muerte cerebral pero la fingen, finalmente a nadie le gusta pensar en su situación, cuando la misma está marcada por la soledad que produce el abandono; tener la cartera llena de tarjetas de crédito ilimitado no sirve cuando quien las paga tiene la atención puesta en alguien más; el resto de descerebrados, cada uno, tiene su propio motivo, diferente, para enfrentar esa condición.
Una maravilla de texto
Una versión radical de 'Otelo' denuncia en el teatro la violencia machista





